La empresa ya había lanzado sus operaciones en España, pero tenía dificultades para generar demanda de forma consistente más allá de un número reducido de contactos existentes. El enfoque inicial asumía que los buenos resultados en otros mercados se replicarían. En la práctica, las instituciones locales presentaban ciclos de compra más largos y diferentes requisitos de confianza. El mensaje no reflejaba cómo los compradores tomaban decisiones en este mercado.